Hola amigos



En este espacio diré algunas cosas mías y ustedes después de leerlas o escucharlas, pueden comentarlas. Es un lindo modo de lenguajear. Un abrazo. Néstor Soria


martes, 28 de febrero de 2012

 ZAMBA DEL ARRIBEÑO
                                           Letra: NÉSTOR SORIA
                                           Música: JUAN FALÚ
                                        
Por trajinar en el cerro
yo soy arribeño y medio bagual, (1)
ando borrando caminos
soy puma ladino que no han de encontrar, (2)
buscan mi rastro los hombres
y el monte me esconde, soy sombra nomás. (3)

Arriando un hato de ovejas
derrama mi quena un viejo sentir, (4)
y en su quejido yacente
se le hace a la gente que gime un crespín,  
y si la escucha mi chola
yo sé que ella llora por verme venir.

Voy a llorar la vidala (5)
le mingo a la tierra para acompañar,
caja pellejo de cabra                                                    
parida en las abras de atrás del Mollar (6)
y voz de sacha maneras (7)
para los que quieran sentirme cantar.

ll
Tengo un quincha’o al poniente (8)
un catre caliente para compartir
y un par de mulas lunancas (9)
por si que a las ancas no quieras subir,
capaz que bajo del poncho
vidita, te escondo si dices que sí.

Soy nubarrón de tormenta
si el vino me alienta 
y en vez de pelear (10)
golpio mi bombo sin asco
tropel de guanacos los cueros me dan
y me apaciguan el diablo
que me anda rondando si salgo a tomar. (11)

Voy a llorar la vidala
le mingo a la tierra para acompañar,
caja pellejo de cabra                                                  
parida en las abras de atrás del Mollar
y voz de sacha maneras
para los que quieran sentirme cantar.






Querido Amigo:
          Con paciente voluntad, curiosamente, quiero que leas esta descripción, tanto del perfil del “Arribeño”, como del porqué de algunas palabras. Estoy seguro de que tu comprensión de esa zamba no volverá a ser la misma.  

(1) Las razones por las que este Hombre es “bagual”, es por que le escapa a la civilidad de los blancos. Aquellas comunidades (Diaguitas) son, hasta hoy, explotadas, estafadas, sometidas, por patrones de doble apellido, personajes siniestros descendientes de un patriciado que, desde que la Junta de Temporalidades los convirtió en terratenientes, vivieron a costillas de los pueblos aborígenes.
(2) Vive evitando caminar las sendas comunes. Conocedor de todos los palmos cerreños, día a día se sumerge en los montes y chaparrales yungosos, borrando cualquier rastro atrás de él.
(3) Como “El zorro” del poema de Manuel J. Castilla (Soy el que se hace el muerto/ el no me pises/ el que va por el monte, el perseguido/ ese que está, pero que ya se ha ido/ rayado el lomo por las cicatrices…), el “Arribeño” es una sombra. Cuando alguien cree verlo, este hombre se perdió en el monte y deja la duda: ¿Estaba ahí, o no?
(4) Pastoreo y silencio, calma y soledad, gritarle órdenes al rebaño, hablar con él mismo en los profundos huaicos, soplar una quena que desgrana kaluyos aprendidos de los abuelos. Toda una vida interior transmitida por ese canuto de caña o hueso… y viento.
(5) Allá, en Anfama, Chasquivil, La  Hollada, Cruz de Yampa, no se cantan las vidalas, se las llora. Su cadencia y su palabra dicen de cosas sentidas, a veces, tristes. La vidala llega al camposanto, a las huacanas sagradas, sitios donde están las almas y los cuerpos de los que partieron al corral de nubes y cielo.

(6) Mingarle a la tierra es pedirle un favor. La simpleza del “Arribeño”, o quizás su sabio pedido, es que Pachamama le preste un cuerito de cabra chica, ese pelloncito que es recién como un pellejito, sonoro, agudo, fácil de tensar. No importa si es frágil y aguanta pocos golpes, allá abundan las cabrillas y él sabrá cambiarlo.
(7) Pero a la tierra le pide algo más. Una voz de “sacha maneras”, es decir, la expresión profunda de su habla y su tono. Recordemos que “sacha” es monte. Cuando queremos, los hispano parlantes le damos al término un tono peyorativo: Sacha músico (orejero y rasgueador de poca monta), sacha guitarra (instrumento de mala calidad), sacha casa (vivienda de mal aspecto)…
(8)  El poniente está hacia el oeste de estos pueblos. Entonces entendemos que el “Arribeño” tiene su Quincha’o (rancho), en la falda de atrás de la cumbre.
(9) Los animales lunancos tienen un anca más baja que la otra. Yo conozco dos razones de esta anormal conformación: Una es genética (hay familias enteras de caballos, mulas, asnos, vacunos… que muestran esta característica. Otra, muy particular, se da en las zonas de serranías boscosas: Es tan poco el sol que se adentra hasta los pastos comestibles, que el vegetal inclina las puntas hacia el recorrido del astro (sol). Los animales, al pastar, lo hacen caminando siempre en contra de donde se inclinaron las puntas (al revés no podrían morderlo). Tanto caminar en las laderas con una pata más alta que la otra, siempre para el mismo lado, les deforma la grupa.
(10) En aquellos pueblos se toma un vino barato (si querés, lo llamamos sacha vino), destilado con uvas caseras, en tinajones de barro y poco maduro. El dudoso brebaje sube enseguida a la  cabeza y suele encabritar a los hombres (vino de mala macha),  pendenciero. El “Arribeño” prefiere golpear su bombo y no   volverse violento.
      (11) El diablo es un personaje que siempre está presente entre esta gente. Suelen rendirle culto y hasta tienen iconos en altares donde prenden velas.  Con el alcohol dicen que desata tragedias y
crímenes. Cuando el agresor despierta de la macha no recuerda
 nada, eso es porque el diablo se llevó su memoria y su razón.   




2 comentarios:

  1. gracias! sos un grande

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  2. Gracias. Esto es aporte fuertemente enraizado a una cultura . Con pasión, cuidado y arte al mismo tiempo. Aprendo a cantar el arribeño con las grabaciones de Juan, Lo siento con estas, tus palabras. Marcelo Arrieta

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